miércoles, 19 de noviembre de 2008

Historias del DNI

Estamos acostumbrados a que si miramos en la cartera o abrimos el bolso, encontraremos una pequeña tarjeta con nuestro nombre y un número que nos identifica. En España se denomina Documento Nacional de Identidad (DNI), y existen documentos similares (obligatorios o no) en más de 100 paises.

Por supuesto esto no siempre fue así. Cuenta la historia que los antecedentes más remotos del DNI se remontan a los tiempos del descubrimiento de América, pues los españoles que iban y venían de las Indias debían portar la llamada cédula de composición, que acreditase la identidad del viajero.

Cédula Personal 1937Ya en el siglo XIX, Fernando VII creó la Policía en nuestro país y le otorgó la potestad para crear padrones con la edad, sexo, estado, profesión y naturaleza del vecindario. Esta competencia se ha mantenido hasta la actualidad y es la que ha vinculado históricamente al Cuerpo Nacional de Policía con el carné de identidad.

DNI 1944Pero el DNI, tal y como lo conocemos en la actualidad, apareció por primera vez después de la guerra civil. Fue creado por Decreto de la Presidencia del Gobierno de 2 de marzo de 1944, sustituyendo a las antiguas cédulas personales. Su principal motivación: la seguridad y el orden interno dentro del nuevo régimen franquista.

De hecho, los primeros ciudadanos obligados a formalizarlo fueron los presos y quienes permanecían en libertad vigilada. Después se extendió a los varones que por su profesión se mudaban con asiduidad de domicilio, para finalmente acabar expidiéndose a toda la población, incluidas las mujeres.

Además, el carné incluía el estatus económico del ciudadano. Los de primera categoría eran los grandes potentados y los caciques rurales. Los de segunda y tercera atesoraban, gradualmente, menos caudales y posesiones. Por último, los de cuarta eran los llamados «pobres de solemnidad», tan míseros que estaban exentos de pagar las tasas del DNI. Esta clasificación ha pervivido, de una forma u otra, hasta 1981.

Pese al Decreto de 1944, el DNI no empezó a expedirse hasta 1951. La primera oficina se abrió en Zaragoza, siguiendo Valencia, Madrid, y así hasta los 59 equipos distribuidos en todas las capitales de provincia excepto Navarra, donde se crearía en 1952.

El número uno se lo adjudicó para sí Francisco Franco Bahamonde, siendo expedido en la comisaría de la madrileña calle de Santa Engracia. El segundo llevaba el nombre de su mujer, Carmen Polo y Martínez Valdés, y para su hija Carmen Franco Polo fue a parar el número tres. Del cuarto al noveno han quedado vacantes, mientras que del 10 al 99 se bloquearon para la Familia Real española. El número 10 se le asignó a Su Majestad el Rey, el 11 para Doña Sofía de Grecia, el 12 para la Infanta Elena y el 14 para la Infanta Cristina. La superstición dejó vacía la casilla del 13, de forma que el DNI del Príncipe Felipe luce el número 15.

DNI 1965Han existido hasta ahora 7 modelos diferentes de DNI. El primero era de color verde, e incluía los filiación, profesión, empleo y categoría económica. El segundo llegó en 1962 e incorporaba estado civil y grupo sanguíneo. Su color azul respondía al tono corporativo de la Policía, y se eliminó el sexo del sujeto. Hasta 1962 también se otorgaba el DNI a los extranjeros residentes en España. Desde esa fecha, el DNI pasó a ser exclusivo para los españoles. Otra cuiriosidad es que España tuvo DNIs en árabe para el Sáhara Occidental.

DNI 1981El siguiente formato llegó en 1965 y se expidió hasta 1980, siendo una de las tarjetas más longevas. Se mantuvieron los mismos datos y únicamente se suprimió la firma del director del equipo que expedía el carné. El cuarto modelo de DNI, vigente desde 1981 a 1985, pasó a incluir el escudo constitucional, el sexo del ciudadano y suprimió las categorías económicas.

En el siguiente modelo (1985-1991), se descartan la profesión, el estado civil y el grupo sanguíneo, ya que en ocasiones provocaba errores médicos.

DNI 1991La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre se encargó de la fabricación del modelo de DNI presente desde 1991 hasta 2006, incluyendo medidas adicionales de seguridad frente a falsificaciones y desapareciendo la clásica huella dactilar.

El 16 de marzo de 2006 se comenzó a expedir en Burgos el conocido como DNI electrónico, concebido como una tarjeta inteligente con capacidad para firmar documentos electrónicamente. Hoy en día, todas las oficinas de expedición del DNI emiten este tipo de documento.

El DNI es obligatorio a partir de los 14 años, aunque puede solicitarse desde los 3 meses de edad. Como curiosidad, a los niños sin progenitores reconocidos se añade en su DNI el nombre de unos padres ficticios hasta su mayoría de edad. Hasta los 30 años, tiene validez por 5 años. De los 30 a los 70 años por 10 años, y es permanente a partir de los 70 años. No obtener el DNI estando obligado a ello está considerado como una falta sancionada hasta con 300€.

Una de las leyendas más extendidas es la de que "me ha tocado el DNI de un muerto".

Los números bajos del DNI no correspondieron en el pasado a personas que ya han fallecido. Desde sus inicios, los números del DNI se asignaron por lotes a los equipos de expedición. Así, cada comisaría o equipo móvil cuenta con un rango de números libres, de forma que si agota ese cupo se le otorga un nuevo lote, no necesariamente correlativo al anterior.

El número del DNI es perpetuo por motivos legales y razones prácticas. Baste con pensar en transmisiones de bienes, testamentos, préstamos bancarios y posibles suplantaciones de personalidad. Desde su origen se han expedido más de 60 millones de DNIs, por lo aún quedan más 30 millones para alcanzar el 99.999.999. Y aún así no habría problema en superar esta cifra, obviando las adaptaciones que deberían realizarse en aplicaciones informáticas y en la regulación existente.

Sí es cierto que existen personas con número de DNI duplicados, provocados principalmente por errores de transcripción en las épocas donde todo el procedimiento se realizaba de forma manual. Existen estudios que cfran en unas 100.000 personas las afectadas por este problema.

Otra leyenda urbana bastante extendida es la de que el numero que aparece en el reverso de DNI a la derecha del todo en la segunda linea, corresponde al número de personas con el mismo nombre y apellidos que existen en ese momento. Se trata únicamente de un dígito de control, destinado a facilitar la verificación automática por los dispositivos de reconocimiento automático de caracteres. Los detalles de su generación los podéis consultar en este enlace.

DNI electónicoLa llegada del DNI electrónico también ha propiciado sus propias leyendas. Por si acaso, el DNI-e NO incluye el expediente sanitario, la vida laboral, el carné de conducir por puntos, chips de radiofrecuencia (RFID) o datos sobre el ADN.

El nuevo DNIe merecería por sí solo un capítulo aparte. El proyecto comenzó a fraguarse allá por el año 2000 en el marco del plan Info XXI, con los objetivos de agilizar el proceso de expedición, aumentar la seguridad y servir de impulso a la Sociedad de la Información. Hasta su puesta en marcha definitiva, la inversión global ha sido de 314 millones de euros, lo que da una idea de la magnitud del proyecto.

El DNIe permite acreditar electrónicamente la identidad de la persona, así como firmar digitalmente documentos electrónicos, otorgándoles una validez jurídica equivalente a la que proporciona la firma manuscrita. En el caso de no desear utilizar las capacidades electrónicas del DNI, se puede solicitar su anulación en el momento de la expedición.

Estas nuevas funcionalidades han hecho resurgir el debate sobre si un documento de identidad supone una merma de las libertades individuales, o si es una vía para facilitar comportamientos de "Gran Hermano" de las empresas y Administraciones.

A menudo se citan los casos de EEUU o Reino Unido, donde no existe este tipo de documento (Identity Document, ID), ya que muchos lo consideran una vulneración de su intimidad. Sin embargo, la ausencia de ID no evita la necesidad de identificar a las personas, por lo que se emplea en su lugar en su lugar el carné de conducir o el número de la seguridad social.

En consecuencia, se multiplican los errores y los robos de identidad, al ser mecanismos incompletos y poco seguros. Paradójicamente para su supuesta libertad, son dos países donde el control de las autoridades (videovigilancia, seguimiento, registro de fronteras, potestades policiales) resultaría inaceptable en otras partes del mundo. Y por si fuera poco, no hay trabas a que las empresas privadas puedan recopilar toda clase de datos personales, incluyendo antecedentes criminales, capacidad de crédito o el historial completo de nuestras compras.

Está claro que el problema no es tener DNI, sino el uso que se haga de nuestros datos. Afortunadamente en España, tenemos leyes que nos amparan ante estos abusos.

2 comentarios:

Javier Llinares dijo...

Me ha parecido muy interesante.

Me ha llamado la atención el detalle de que le pongan nombres de padres ficticios a quien no los tiene. ¿Para qué / Para quién le servirá esa información?

Precisamente el dato sobre el nombre de los padres, me extraño verlo en el nuevo e-dni. ¿Para que habran dejado ese dato?

Emilio R. dijo...

Lo de los huérfanos supongo que es simplemente para no hacer patente esa falta al identificarse con el DNI.

Es verdad que hoy en día el nombre de los padres no es una información relevante de cara a la identificación. Habrán pesado más las razones "históricas", que las necesidades reales.