La nube es una metáfora para representar el elemento difuso al que se conectan los clientes del servicio y del que obtienen sus respuestas, con independencia de la localización física de los recursos proporcionados por la nube.En ámbitos tecnológicos se ha establecido un interesante debate sobre si el futuro pasa inexorablemente por la nube y sobre si acabará imponiéndose frente a otros modelos.
Para empresas como Microsoft, HP o IBM, la nube es ya una realidad y las ventajas superan a los inconvenientes. Para gurús como Richad Stallman, es "una trampa destinada a adquirir sistemas propietarios que costarán más y más conforme pase el tiempo".
En el lado positivo, el uso de la nube supone un sistema rápido y sencillo de dar cobertura a las necesidades informáticas, escalable, con un bajo coste de entrada y sin necesidad de grandes inversiones en infraestructura.
Por el contrario, el modelo supone dejar en manos de terceros la información crítica de la organización, depender de conexiones potencialmente inseguras o poco fiables, y confiar a una empresa externa un activo crítico, con el riesgo potencial de abandono del servicio o de subidas abusivas del precio.
IBM estima que la nube supondrá más del 10% de los ingresos totales del mercado mundial de las tecnologías de la información en 2013. En España cita como ejemplo a Endesa, donde han externalizado el sistema de información para 900 empleados, incluyendo el almacenamiento de información, sistemas de cuentas o correo electrónico.
No conozco casos en el sector público español donde se haya llegado a esta externalización tan completa de su informática. Me parece interesante la iniciativa de la ciudad de Los Angeles dejando el correo y otras aplicaciones de una de sus agencias en manos de Google. Calculan que así podrán liberar unos 100 servidores con importantes ahorros.
Veremos si es cierto que la nube avanza y se extiende. Me resulta difícil que pueda satisfacer necesidades no estándar, y los inconvenientes me siguen pareciendo demasiado grandes. Las grandes expectativas levantadas me recuerdan a cuando hace unos años se dijo que los Network Computer (NC o Net PC) desplazarían a los PCs tradicionales. Se trataba de ordenadores sin apenas capacidad de proceso o almacenamiento, que requerían un servidor para tales funciones. Pese a las expectivas nunca llegaron a popularizarse y desaparecieron en unos años.
En el ámbito público no me gusta nada la idea de que nuestros datos de Hacienda o la Seguridad Social puedan dejarse en manos de IBM, Microsoft, Google o la consultora de turno. En España tenemos unas leyes muy restrictivas sobre protección de datos y libertades personales... pero dentro de la nube nadie sabe dónde están nuestros datos.
